El azulgrana Mathias Villasanti disputa el balón ante Nicolás de la Cruz. Foto: Conmebol
El estadio Antonio Vespucio Liberti de Buenos Aires, fue testigo de la victoria de River Plate por 2-0 ante Cerro Porteño, partido de ida correspondiente a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América.
Un choque esperado por los azulgranas desde hace tiempo. En la previa, se comentaba de lo que podría ser el partido. El sólido conjunto argentino, actual campeón de América, dirigido por Marcelo Gallardo pregonaba que no sería nada fácil para la escuadra paraguaya. Además, una inquietud para los azulgranas era la designación del árbitro peruano Victor Hugo Carrillo, quien pitó partidos de River Plate en cinco oportunidades, de los cuales el millonario triunfó en cuatro de ellos.
El peor inicio
No pudo ser peor el arranque del encuentro para los dirigidos por Miguel Ángel Russo. Corrían apenas 3' de comenzado el encuentro, un ataque de la banda roja derivó en una supuesta falta de Joaquín Larrivey sobre Nicolás De La Cruz, pierna levantada que impactó en el rival. El réfere peruano, fue a chequear el VAR y, con dudas de por medio, terminó pitando la pena máxima. Decisión polémica por la infracción, además de que no cobró la mano previa cometida por De La Cruz, situación por la cual tendría que haberse anulado la jugada, tal como lo señala la nueva reglamentación acerca de la recogida de la mano. El penal lo terminó convirtiendo Ignacio Fernández a los 7'.
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Explicación de la nueva regla sobre tocar el balón con la mano. Foto: @DaRosaRuben |
Sin contención ni peso ofensivo
El ciclón de Barrio Obrero fue superado en el mediosector. Juan Aguilar estuvo errático y muy lento; Mathias Villasanti, superado, sin agresividad, sin marcar presencia; ambos no tuvieron el despliegue necesario para contener a Ignacio Fernández, Enzo Perez y Palacios, quienes con dinámica y fútbol se apoderaron del medioterreno. Mal planteamiento de Russo al no poner tres volantes interiores en esa zona ante un rival de alto voltaje. La no recuperación de Victor Cáceres y la no contratación de un refuerzo para el puesto, costaron caro en un encuentro esperado hace más de dos meses.
No fue productiva la dupla ofensiva. Pobre partido de Joaquín Larrivey: lento, sin picar, absorbido por los zagueros, sin ganar en el juego aéreo, fue un hombre menos para las pretensiones del ciclón; Nelson Haedo, jugó con la experiencia: peleando cada pelota, peinando los balones en ofensiva, intentó ser el referente del equipo, corrió hasta donde tuvo aire.
Para el olvido
Alberto Espinola y otra pobre presentación. Flojo en las coberturas, sin proyección, constantemente fue superado por su sector. Santiago Arzamendia, no tuvo la mejor de las tardes: indeciso, falló siempre con las pelotas paradas; un pase suyo propició una falta y la amonestación de Fernando Amorebieta, quien se pierde la revancha por acumulación de tarjetas. Una virtud a destacar del lateral izquierdo es que siempre se anima, aunque falle, intenta avanzar por su carril.
Lo mejor
Federico Carrizo. Con su velocidad, atrevimiento, picardía creó zozobras al rival. Moviéndose por izquierda, por derecha y a veces por el medio, el "pachi" siempre insinuaba peligro, pero no encontró un buen cómplice en quien apoyarse.
Mención especial para Juan Patiño y Juan Camilo Saiz (ingresó por Amorebieta), centrales suplentes que se complementaron de buena manera a las circunstancias.
Más polémicas
El 2-0 fue convertido nuevamente de penal tras una infracción del golero Juan Pablo Carrizo (exRiver) a Exequiel Palacios. Esta vez, el gol fue marcado por Rafael Santos Borré a los 64', fue un golpe duro para las pretensiones cerristas. Además, a los 53' fue anulado un tanto a River marcado por Ignacio Fernández, debido a una mano de Matias Suárez en la jugada previa, revisada en el VAR. El réfere incaico también no pitó un codazo de Milton Casco a Joaquín Larrivey a los 20', jugada que llamativamente, tampoco fue registrada por el VAR.
A todo o nada
Más allá de las inidencias y polémicas arbitrales, que terminaron incidiendo, River Plate fue superior. Dinámica, gestación de jugadas, pressing, tres claves que los argentinos tuvieron a su favor. Cerro Porteño deberá replantearse desde la actitud, el esquema táctico y los hombres psra la revancha. Ganar un 3-0 para avanzar directamente o un 2-0 para forzar a los penales. Situación complicada por lo que representa el adversario. Faltan 90', es fútbol, todo puede suceder.
Una buena estrategia y el apoyo multitudinario de la afición serán de gran ayuda para revertir la difícil situación.
Futbolistas azulgranas saludando a la hinchada. Foto: Cuenta oficial Cerro Porteño
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